Conmemoramos el 136° aniversario del natalicio de Gabriela Mistral (1889-1957) nuestra Premio Nobel de Literatura. Probablemente inmerecida para nosotros, ya que su legado re-cién estamos conociendo y comprendiendo en su real dimensión.
Conocemos su faceta de poeta, pero falta difundir más de manera actual y permanente su rol como educadora, pensadora y defensora de los derechos humanos ya que su obra, su pensamiento y sus acciones siguen siendo relevantes en la actualidad.
Su obra literaria tanto su poesía como su prosa, marcada por la maternidad, la identidad latinoamericana y la educación, llena de profundidad y sensibilidad.
Y no fue menor que haya obtenido el Premio Nobel de Literatura en 1945, siendo mujer esa época y recibiendo el primer reconocimiento de la Academia Sueca a las letras latinoameri-canas.
En su obra trasunta una férrea defensa de los derechos humanos. En épocas oscuras de la humanidad, en que recién la idea de derechos humanos comenzaba a tomar forma, ella lo entiende y resalta con maestría. Pero además luchó contra los prejuicios sociales y a favor de las reformas del régimen carcelario, las condiciones de vida y trabajo de los mineros, las mujeres y los campesinos. También destaca por su reconocimiento admiración y defensa de los pueblos originarios.
En su pensamiento pedagógico destacamos que consideraba que la enseñanza debía hacer pensar al niño, conectando su mundo interior con el cosmos y la naturaleza. Y bajo esas premisas en México llevó a cabo un concepto educacional vanguardista.
Cuánta sabiduría todavía debemos descubrir y en ese sentido, quizás sea el momento de que las autoridades encargadas de su difusión vayan multiplicando sus mensajes, su figura, pero no solo para ver sus muebles o su casa y algunos objetos, sino para dar a conocer su pensamiento profundo. Y es que quizás su obra no es fácil de abarcar, pero ahí está el tra-bajo de seleccionar, sistematizar y mostrar de diversas formas su pensamiento. Existe una Biblioteca Digital con 18 mil 32 piezas, cartas y otros originales, manuscritos y textos me-canografiados más el material fotográfico con 2.141 imágenes y centenares de objetos.
Vamos por su obra, empapemos de Gabriela. Es justo y necesario.
Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo